LA ESCULTURA DEL BARROCO en ITALIA. GIAN LORENZO BERNINI

GIAN LORENZO BERNINI

EL BALDAQUINO Y LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO
     Sobre el altar mayor de la basílica, bajo el cual estaba el sepulcro de San Pedro, Bernini levantó una gigantesca estructura de bronce oscuro y dorado, en forma de dosel o palio, sobre cuatro enormes columnas salomónicas, adornadas con hojas de vid (símbolo de la Eucaristía) y abejas (de la familia Barberini), que reproducían las del Templo del rey Salomón en Jerusalén. El Baldaquino tiene 29 metros de altura. Lo realiza con una doble finalidad: por un lado que el altar no pierda su importancia en las dimensiones colosales de la iglesia; y por otro lado para llamar la atención sobre el elemento arquitectónico fundamental (la cúpula). Cuatro ángeles adultos sostienen guirnaldas triunfales en las esquinas y desde ellos brotan cuatro aletones recurvados en forma de volutas que soportan el remate simbólico de la divinidad.
Bernini realiza entre 1651 y 1666 un altar donde se encuentra la Cátedra de San Pedro.
Este se encuentra situado en el ábside principal del Vaticano. Se trata de un altar transparente en el que la luz es utilizada como un elemento de la composición. La luz pasa a través de una vidriera donde es transformada por el color del vidrio de la ventana, imitando la luz de la Gloria. En el medio de esta se encuentra una paloma, simbolizando el Espíritu Santo.
Bajo el Espíritu Santo se sitúa la supuesta silla o cátedra de San Pedro, recubierta de bronce. Esta se encuentra ingrávidamente sostenida y custodiada por cuatro figuras colosales de seis metros que representan los Santos Padres de la Iglesia, dos de la iglesia occidental y dos de la oriental.

EL ÉXTASIS DE SANTA TERESA
Esta obra fue encargada por la familia Cornaro para la capilla familiar en la iglesia de Santa Maria della Vittoria.
Santa Teresa fue canonizada por Paulo V en 1614, mismo año en el que fueron canonizados San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja, constituyendo así una propaganda a través de las artes de los santos de la Contrarreforma.
La iconografía de Santa Teresa es de origen español, apareciendo representada aquí en el momento en que se siente atravesada por el dardo del amor divino, que porta un joven ángel. El ángel de formas clásicas intenta clavar el dardo de oro en la santa completamente arrobada de éxtasis, manifestando aquí Bernini un gran conocimiento de los afecti, al mostrarnos la expresión entre el dolor y el placer de esta.
Las diferentes texturas son muy variadas: las formas angulosas de los ropajes, la esponjosa de las nubes..., buscando así recrear sensaciones pictóricas. El gesto del ángel se nos muestra como una pervivencia de las formas clásicas en la obra de Bernini.
Toda la escena se desarrolla en el interior de un retablo transparente, llamado así porque dirige la luz hacia su interior, dentro del cual se filtra la luz de origen invisible que baña al grupo, siendo es utilizada aquí al modo de un escenario teatral.
En los relieves de los laterales se hallan representados unos palcos a los cuales se asoman los miembros de la familia Cornaro que asisten al milagro que se desarrolla en el altar, reafirmando así la concepción teatral de esta obra.


APOLO Y DAFNE
Cuenta el mito que Apolo quiso competir con Cupido en el arte de lanzar flechas. Cupido, molesto por la arrogancia de Apolo, ideó vengarse de él. Para ello lanzó al hermoso dios una flecha de oro, que causa un amor inmediato a quien hiere; por el contrario, hirió a la ninfa Dafne con una flecha de oro, que causa el rechazo amoroso. Así que cuando Apolo vio un día a Dafne se sintió herido de amor y se lanzó en su persecución. Pero Dafne, que sufría el efecto contrario, huyó de él. Y la ninfa corrió y corrió hasta que agotada pidió ayuda a su madre, la cual determino convertir a Dafne en laurel. Cuando Apolo alcanzó a Dafne, ésta iniciaba la transformación: su cuerpo se cubrió de dura corteza, sus pies fueron raíces que se hincaban en el suelo y su cabello se llenó de hojas. Apolo se abrazó al árbol y se echó a llorar. Y dijo: "Puesto que no puedes ser mi mujer, serás mi árbol predilecto y tus hojas, siempre verdes, coronarán las cabezas de las gentes en señal de victoria" 

EL RAPTO DE PROSERPINA 

Deméter, diosa de la agricultura y de la tierra, tenía una hija llamada Proserpina.
Un día en el que Proserpina se paseaba y recogía flores, su tío Hades la raptó y se la llevo al inframundo.
Deméter se llevo tal disgusto que empezó a descuidar la tierra y todas las plantas se secaron.
Zeus, el rey de los dioses y hermano de Deméter y Hades obligó a éste a que le devolviera a su hija, para que Deméter volviese a cuidar de la tierra.

Hades aceptó con la condición que Proserpina comiera un grano de granada, el alimento de los muertos. Eso haría que Proserpina se viese obligada a volver cada año.
Así llegaron las estaciones de año, cuando Proserpina regresaba al lado de su madre, la tierra florecía y se llenaba de vitalidad, es decir, llegaba la primavera. Pero cuando Proserpina Volvía al lado de Hades, la tierra se marchitaba de nuevo, sé moría la vegetación, llegaba el invierno.

Proserpina: Nombre Romano
Perséfone: Nombre Griego

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